Productos ecológicos, biológicos y orgánicos, ¿son realmente más saludables?

Esta duda nos asalta a todos a la hora de adquirirlos y consumirlos, pero también es una preocupación para los agricultores que los producen, así como para los ganaderos que alimentan con estos productos a sus animales y que posteriormente, también se dirigen a consumo humano.

En primer lugar, debemos saber que estas tres palabras diferentes aluden en realidad al mismo término, siendo una cuestión únicamente idiomática que depende del idioma de origen del que ha sido traducido: ‘Ecológico’ es castellano, ‘Biológico’ procede del francés y ‘Orgánico’ del inglés”.

Estos productos se cultivan sin utilizar elementos químicos y su precio es más elevado que el de los productos convencionales, y esto se debe a que los costes de producción son más elevados. Como añadido no hay métodos de producción intensiva, por lo que su producción es limitada al igual que su distribución. Todos estos factores implican que los costes se eleven.

Según la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) en los productos de origen ecológico además de una etiqueta con esta denominación, “normalmente figura también el nombre de la entidad (pública o privada) que garantiza que se han seguido los estándares para la producción ecológica” y “aunque desde el punto de vista de seguridad alimentaria, las normas se aplican igual a todos los productos, es cierto que los productos ecológicos superan mayor número de controles que los convencionales”.

Por su parte los agricultores ecológicos argumentan que “los productos convencionales contienen pesticidas y sustancias químicas que no son inocuos ni, aunque se respeten los límites legales“. Sin embargo, desde OCU tras varios análisis de microtoxinas señalan que no hay evidencias suficientes para asegurar que los productos ecológicos sean más sanos, o existen grandes diferencias entre las propiedades nutritivas de un producto ecológico y las de uno convencional, concluyendo que “las evidencias científicas no inclinan la balanza a favor de ninguno de los dos bandos“.

En este sentido y puesto que nosotros colaboramos tanto con el sector ganadero como con el de agricultura, y no existen evidencias científicas que garanticen que debamos posicionarnos a favor de una tendencia y contrarios a otra, mantenemos una actitud abierta y velamos porque los protocolos que han de seguirse en cualquiera de ellas se cumplan. Y mientras nos mantenemos atentos a cualquier novedad que pueda surgir en ambos sectores respecto a cualquiera de las tendencias, lo que si recomendamos para garantizar un estado saludable del ser humano es el consumo regular de frutas, verduras, proteínas, legumbres y cereales, todos ellos en las proporciones adecuadas.

Estos hábitos de alimentación saludable combinados con ejercicio físico constituyen la clave para lograr un óptimo estado de salud, que nos proporciona la energía necesaria para responder a las demandas del día a día y mantener un equilibrio cuerpo-mente adecuado.