LA DEFORESTACIÓN DEL AMAZONAS

La amazonia se ha visto reducida en una sexta parte de su extensión, ha perdido un millón de kilómetros cuadrados (terreno equivalente a toda Francia) y su temperatura se ha elevado 1ºC en los últimos 50 años. Su sostenibilidad se está viendo seriamente amenazada. La denominada como el ‘pulmón del planeta’ es mucho más que eso. Con una extensión de seis millones de kilómetros cuadrados está presente en nueve países, muchas comunidades viven en ella y es una reserva natural de millones de especies de animales y plantas.

Amazonas

La deforestación de esta zona tiene varios objetivos: la construcción de carreteras, la creación de zonas de pastoreo (culpable del 80% de la deforestación), la conversión de los territorios en zonas agrícolas (principalmente para cultivo de soja para piensos de ganadería industrial y aceite de palma), la extracción de madera (ipé), proyectos hidroeléctricos o la explotación minera.

Fuente: WRI’S Global forest Watch & Hansen (2018)

Las irregularidades que existen en la explotación del amazonas, hace posible por ejemplo que los madereros de Brasil tengan un sistema para sortear la ley con el fin de que la madera talada ilegalmente llegue al mercado internacional. Aplicar la ley se ve obstaculizado por las dimensiones de la selva, las limitaciones de control, el escaso poder de las instituciones medioambientales, las mafias locales y la corrupción política.

El valor del amazonas como ecosistema y barrera ante el cambio climático es inmenso. En esta reserva de la biosfera habitan una de cada diez especies conocidas. La combinación de la tala e incendios provocados puede derivar en un aumento de 4ºC de temperatura si se deforesta el 40% de su extensión. Esto provocaría un cambio irreversible en este ecosistema.

La pérdida de vegetación implica para los animales una lucha por los alimentos y un descenso de la reproducción, trayendo consigo la desaparición de muchas especies.

Por otro lado, la deforestación implica que la absorción y retención de CO2 que venía haciendo el amazonas haya llegado a su límite con la disminución de vegetación, por lo que podrían devolverse a la atmosfera. 

En cuanto a las comunidades que habitan en el amazonas, unas 400 tribus indígenas, también están viendo afectado su entorno y modo de vida. La degradación de la selva trae consigo malnutrición al disminuir su fuente alimenticia: caza y pesca, desalojo o desplazamiento de las zonas que habitan, falta de agua potable por la contaminación de sus aguas o enfermedades ya que los colonos portan virus para los que ellos carecen de defensas. Durante estos años se están produciendo numerosos enfrentamientos entre las comunidades indígenas y las fuerzas del estado o los colonos. El conflicto degenera en violencia (asesinatos, violaciones, chantajes, desprestigio y criminalización), en otros consiguen paralizar los proyectos e incluso conseguir el apoyo de la Justicia y los organismos de Derechos Humanos, quienes reconocen su vulnerabilidad y su derecho a vivir en un entorno sano. 

La sensibilización es crucial para detener la deforestación del amazonas, y por tanto frenar el cambio climático, detener la pérdida de su biodiversidad y garantizar la supervivencia de los pueblos indígenas.

Algunas acciones que se pueden tomar para frenar la deforestación son:

  • El Gobierno de Brasil debe adoptar una política cero deforestación y cumplir sus compromisos en medio ambiente y derechos humanos.
  • Las empresas que operan en la amazonia deben implementar políticas que eviten un impacto negativo en el ecosistema y sus habitantes.
  • La UE ha de cumplir el reglamento EUTR evitando la entrada de productos forestales procedentes de la deforestación, además evitar el comercio de materias primas con el mismo origen.
  • Los ciudadanos debemos adoptar estilos de vida y de consumo sostenibles, evitando derrochar y mostrando un compromiso con el planeta y los derechos humanos.